Las Islas Baleares son sinónimo, inmerecidamente, de prosperidad, paraíso y calidad de vida. Inmerecidamente, porque desde principios del presente siglo ya se iba atisbando lo que hace más de 10 años se ha confirmado, Baleares es el escenario de una de las crisis sociales más profundas de nuestra historia reciente: la imposibilidad para obtener una vivienda, tanto por parte de los hijos de esta tierra como de aquellos que vienen en busca de una oportunidad sin encontrarla.
Este reportaje nace de la necesidad imperativa de romper el cliché y confrontar al espectador con una realidad que ya no es marginal, sino estructural, y lo hará a través de tres puntos de vista:
- # Por una parte desde el futuro hipotecado, y ya ni eso, de la juventud que no puede pensar en un proyecto de vida.
- # desde la óptica de las persones mayores sin vivienda en propiedad que se han quedado en la calle por no poder pagar los nuevos precios del alquiler impuestos por los fondos buitre que han adquirido muchas de las viviendas de mallorquines deslumbrados por los altos precios que les ofrecían, para dedicarlos al alquilar turístico.
- # y desde el punto de vista de miles de trabajadores de fuera que vienen a estas islas con la ilusión de aquel puesto de Trabajo, que no encuentran en sus lugares de origen, pero que no pueden ni alquilar una vivienda, ni destinando, tan siquiera, el 100% de su sueldo.